miércoles, 4 de agosto de 2010

Ensayo sobre la distancia.

¿Qué es la distancia? Según los diccionarios es la relación de proximidad o lejanía entre dos objetos, o el intervalo de tiempo que transcurre entre dos sucesos. ¿Sirve esto cuando uno le tiene miedo a la distancia? ¿A que le tenemos miedo? A veces la palabra “distancia” tomo diversos significados, tan diversos como personas existen en el mundo, por que claro está, la distancia para cada uno es algo distinto.
Hay en momentos en los que uno no tiene miedo a alejarse de un objeto, sino algo mucho peor, alejarse de un ser querido. Por diferentes motivos, buenos o malos, la distancia siempre da miedo. Pánico, diría yo. Hacemos todo lo posible para no alejarnos, no queremos alejarnos, pero siempre algo se mete en el medio, y luchamos, y lo vencemos, pero el miedo de alejarse siempre está. ¿Cómo hacemos para vivir con ese miedo?
¿Es posible estar lejos y cerca de la vez? Lograr que dos corazones, dos almas estén unidas a pesar de la distancia. Muchos aseguran que es posible, que la distancia, el tiempo, no es un impedimento, que se les puede ganar. Pero no es fácil, al menos desde mi punto de vista, no es fácil. Te aferras a algo que te de fuerzas para seguir, te negás, te aciegas, lo logras, pero en el interior siempre te va a doler. Y ni te cuento si siempre hay algo (alguien) que se esfuerza por alejarte de otra persona.
¿Cómo se lucha contra la distancia? O mejor dicho, ¿cómo se lucha contra el dolor que te provoca la distancia?
A veces (¿o ahora?) se siente que estas más lejos que nunca, y el dolor es aún más grande. Y no sabes que hacer. No sabes si llorar, si enojarte, si gritas, si resignarte. No hay muchas soluciones posibles: o resistís y conservas las esperanzas o te escapas, y dejas todo atrás.
Yo decido resistir. Soy especialista en esto: resistir y conservar las esperanzas. Puede que me duela, pero no quiero (no puedo) dejar nada atrás. Solo resisto, saco fuerzas de mí, de vos, de nosotros. Me cuesta, pero resisto, y voy a seguir resistiendo. Espero que todo esto al final valga la pena, y la distancia sea cada vez menor.

jueves, 8 de julio de 2010

Seguir la corriente.

¿Cómo se hace para ir contra la corriente? Cuando ves que las cosas, para tu criterio, están mal, e intentas cambiarlas pero sos el único que las ve, el único que las percibe. Es difícil. Es difícil sentir que no te escuchan, o que no te quiere escuchar, pero a la vez es entendible: no se puede cambiar la mirada de alguien de un momento para otro. Inclusive, ¿se puede cambiar la mirada de alguien? ¿Esta bien hacerlo?
Son muchas las preguntas en mi cabeza, son pocas las repuestas. Sólo se que en esto me siento solo, y quizás me lo merezco por intentar cambiar el rumbo de las cosas. ¿Se pueden cambiar? Realmente esa es una dicotomía que no puedo resolver: ¿debo hacerlo o no? No logro ponerme de acuerdo conmigo mismo. Por momentos pienso que si, y en otros pienso que no. Por momento siento que lo hago por el bien, y por momentos siento que es en vano. ¿Qué hago?
Que irónico, ¿no? De ser el loco, el delirante, pase a ser el único cuerdo en esta historia (aunque realmente ni siquiera se si estoy cuerdo o no). Será que no puedo entender como funcionan las personas, que todas las personas son distintas, que cada una tiene sus formas, sus manías, sus reglas, sus valores. Yo hay cosas que no las entiendo, no puedo entenderlas. O más bien, no quiero entenderlas. Quizás la negación no es buena, pero me resisto a aceptar eso como valido, como normal. Me resisto a formar parte de la locura (ya tuve bastante locura en mi vida, no quiero mas).
¿Será que realmente no se puede ir contra la corriente? Quien sabe, quizás es mejor dejar las cosas fluir, y con el tiempo se arreglan solas. O no. Me pregunto quién soy yo para cambiar a alguien, quién soy yo para intentar imponer mis valores, mis costumbres. No sé. Solo se que quiero un poco de paz, no quiero más locura en mi vida.
Por eso intento cambiar las cosas, por eso intento hacerte abrir los ojos. No se si esta bien, o esta mal, pero lo intento. Mi corazón sabe que estoy intentando hacer un bien, y si me equivoco ya podré remediarlo. Pero me resisto a bajar los brazos, me resisto a dejarme llevar por la corriente ¿Esta tan mal?

jueves, 17 de junio de 2010

Recuerdos.

¿Cómo se hace para olvidarse de recuerdos que tenemos grabados en nuestro ser? Son cosas que nos lastiman, no nos dejan vivir en paz. Nos persiguen, nos acorralan, nos atrapan. No sabes para donde correr, que pensar, que no pensar. No sabes que hacer. Lo único que tenés en la cabeza son esos momentos, esas palabras, esas imágenes que se repiten una y otra vez, y no encontrás la forma de eliminarlas de tu ser. Tenés miedo, tenés dolor, tenés angustia. ¿Qué tenés? No sabes. No podes ver nada más allá. No ves tu horizonte.
Intentas fingir que nada paso, intentas sonreír por más que quieras llorar. Te mentís a vos mismo, buscas excusas, buscas despertarte de esta pesadilla en la que dormís despierto. ¿De que sirve? A la vuelta de la esquina te encontrás otra vez con todo lo que quisiste pretender que no existía. No se puede evitar. Te plantas y pensás “no hay tal crisis”, pero la crisis es más notoria que cualquier otra cosa. Ya no te sirve mentirte a vos mismo.
¿Cómo se puede solucionar esto? No se. Será cuestión de madurar. De aprender a ver las cosas de otro punto de vista, de saber cual es tu presente, que el pasado terminó. (¿Terminó?) No se. Lo que doy por seguro, es que el tiempo siempre cura el dolor. Tarde o temprano me voy a olvidar de todo, o al menos va a dejar de ser un alfiler pinchando constantemente mi corazón. Eso es lo que se necesita realmente: tiempo. Tiempo y un abrazo, un beso, algo que te haga caer en la realidad, que te haga despertar. Quizás con un poco de tiempo y un poco de amor, todo se pueda llegar a solucionar, y de una vez por todas pueda dejar a mis recuerdos fundirse en el olvido.

miércoles, 16 de junio de 2010

Abrir los ojos (Misión imposible)

¿Cómo hacemos para abrir los ojos? ¿Para poder ver realmente como y cuales son las cosas a nuestro alrededor sin dejarnos influenciar por nadie, por ningún sentimiento, por ningún lazo? Es difícil aprender a ser subjetivos, a poder pararse desde afuera de nuestra propia vida y ver que tan mal están las cosas. Ver como todo es un círculo vicioso, en donde solamente salimos lastimados, quizás por alguien lejano, o aun peor, por alguien cercano, un amigo, una pareja, un familiar... ahí se pone difícil la cosa. Solo podes ver tu dolor en el momento, sin darte cuenta las secuelas que deja eso en tu ser, en tu organismo. Y ese es el verdadero problema: las secuelas. Porque las cosas que te pasen hoy en día, sin ningún lugar a dudas te van a afectar mañana, e inclusive te van a seguir el resto de tu vida.
¿Cómo soportas que te insulten, que te lastimen el alma o incluso que te peguen? ¿Cómo se hace para soportar todo eso? ¿Se puede hacer algo para cambiarlo? Si, se puede. Abrí los ojos.
Quizás casi tan difícil como eso es estar del otro lado. Ver, escuchar, a una persona sufrir eso. ¿Qué tiene que hacer uno en esa situación? ¿Cómo ayudas a alguien a que se de cuenta de las cosas? Es una tarea realmente difícil, prácticamente imposible. No se puede hablar mal de esa persona tan dañina libremente, hay que entender la situación del otro, estar en su lugar, bajo su piel. Sentís que lo único que podes hacer es consolar a la otra persona, escucharla, darle un abrazo, un beso. Hacerle saber que vas a estar ahí para siempre, pase lo que pase, que no vas a dejarla sola. ¿Pero esto es realmente suficiente? ¿Cómo te controlas para no hacer algo vos mismo, como quien diría, “justicia por mano propia”? ¿Cómo te aguantas la rabia, el dolor, la impotencia que eso te produce? Es algo que se te desborda por todos lados. Cada palabra que decís tiene una pigmentacion de odio, de desprecio, de venganza. ¿Sirve la venganza? No sé. ¿Que podemos hacer para ayudar a la otra persona a abrir los ojos sin lastimarla? No sé
Ayudar a una persona a abrir los ojos es una misión imposible.

domingo, 6 de junio de 2010

Miedo.

Miedo, frustración, dolor, culpa y más miedo. ¿Qué peor que sentir esas cosas? ¿Qué peor que el miedo? El miedo te paraliza, no te deja seguir. Provoca que te encierres en vos mismo, que veas, que no escuches. Te mete en un remolino del que se hace muy difícil salir, por más que luches con todas tus fuerzas. Es como si te quedar congelado en el medio de la nada, solo pudiendo ver eso que te da tanto terror, y aquello que lo provocó.
Te sentís solo, sentís que nadie te ve. Cuando en realidad, quizás, tenés muchas personas, o motivos, para volver a la realidad. A la vida misma.
A todos el miedo nos pega de una manera distinta. Están los que lo pueden saltar con gran facilidad, los que viven metidos en ese miedo sin poder dejarlo atrás nunca, aquellos que intentan con todas sus fuerzas vencerlo y lo logran... y estamos aquellos que queremos destruir el miedo, desterrarlo de nuestras almas, pero no sabemos como hacerlo (¿No sé?)
Y ahí viene la desesperación, gran amiga del miedo. Cuando te desesperas si, estas perdido. No hay peor combinación que el miedo y la desesperación. Sentís que se te cierra el pecho, el aire no puede entrar, temblás, lloras, gritas... ¿Gritas? ja, si podés.
Hay pequeñas o grandes cosas (inclusive personas, como vos) que te ayudan con todas sus fuerzas (las que perdés por el miedo) a poder superarlo, a hacer que ese miedo se haga chiquitito y lo pierdas en un punto en tu interior. Pero la realidad es que el miedo puede llegar a estar días, meses, años en vos hasta que desaparece por completo. Solamente no hay que perder las esperanzas.
Estoy tratando de vencer mis miedos, de abrir los ojos, aunque realmente a veces cuesta mucho. Yo si tengo esperanza, y que voy a poder.
¿Me ayudas?

viernes, 4 de junio de 2010

Primero.

No es facil empezar a escribir cuando tenes tantas cosas en tu cabeza. Tantos pensamientos, tantos sentimientos encontrados, tantos deceos, frustraciones, ganas de reir, de llorar. Es como si tuviese un remolino adentro de la cabeza y todo gira y gira, y no me permita ser la misma persona siempre. Como si todo cambiara de un momento al otro. Y me encuentro a mi mismo, aca parado, como si estuviese frente a un abismo, sin saber para donde correr, sin saber que hacer. En esos momentos intento calmarme y pensar las cosas dos veces, hablar conmigo mismo, con mi yo interior (¿O seras vos?). Solucionar los problemas. Pero como dice una amiga mia, el rulo siempre vuelve, por más planchita que le hagas.
¿Tanto cuesta darse cuenta de las cosas? ¿Tan difícil es abrir los ojos? A veces las personas estamos mas ciegas de lo que creemos, miramos sin ver. Porque ver y mirar no es lo mismo. Todos podemos mirar, pero solo pocos podemos ver. Ver más alla de lo que se mira (Ya hablaré más adelante de esto).
Otra pregunta que me hago es si estamos solos en el mundo. Mi hipótesis es que no, hay mas gente de la que creemos. Siempre hay alguien (o un blog, como en este caso) para prestar un hombro, un abrazo, un beso... quizás tambien se nos hace dificir verla, encontrala, pero esta ahí (No estas solo cosita, nunca vas a estar solo).
En fin, ahora estoy aca, ¿solo?, frente a al monitor con todas estas cosas en la cabeza, tratando de organizarlas y poder escribirlas en un texo coherente, cosa que seguramente no me salga. ¿Por qué escribo todo esto? No lo se, quizás solo por descagarme. Este es el objetivo de mi blog: descargarme. Las cosas que no puedo o no me salen decir, escribirlas. Para que las lea alguien, para que no las lea nadie ¿Qué mas da? Lo unico que necesito es descargarme para mí mismo. Es lo que mejor le hace a mi alma.