jueves, 17 de junio de 2010

Recuerdos.

¿Cómo se hace para olvidarse de recuerdos que tenemos grabados en nuestro ser? Son cosas que nos lastiman, no nos dejan vivir en paz. Nos persiguen, nos acorralan, nos atrapan. No sabes para donde correr, que pensar, que no pensar. No sabes que hacer. Lo único que tenés en la cabeza son esos momentos, esas palabras, esas imágenes que se repiten una y otra vez, y no encontrás la forma de eliminarlas de tu ser. Tenés miedo, tenés dolor, tenés angustia. ¿Qué tenés? No sabes. No podes ver nada más allá. No ves tu horizonte.
Intentas fingir que nada paso, intentas sonreír por más que quieras llorar. Te mentís a vos mismo, buscas excusas, buscas despertarte de esta pesadilla en la que dormís despierto. ¿De que sirve? A la vuelta de la esquina te encontrás otra vez con todo lo que quisiste pretender que no existía. No se puede evitar. Te plantas y pensás “no hay tal crisis”, pero la crisis es más notoria que cualquier otra cosa. Ya no te sirve mentirte a vos mismo.
¿Cómo se puede solucionar esto? No se. Será cuestión de madurar. De aprender a ver las cosas de otro punto de vista, de saber cual es tu presente, que el pasado terminó. (¿Terminó?) No se. Lo que doy por seguro, es que el tiempo siempre cura el dolor. Tarde o temprano me voy a olvidar de todo, o al menos va a dejar de ser un alfiler pinchando constantemente mi corazón. Eso es lo que se necesita realmente: tiempo. Tiempo y un abrazo, un beso, algo que te haga caer en la realidad, que te haga despertar. Quizás con un poco de tiempo y un poco de amor, todo se pueda llegar a solucionar, y de una vez por todas pueda dejar a mis recuerdos fundirse en el olvido.

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